jueves, 16 de enero de 2014

Extracto de El Saqueador

En el 4º libro de la serie de varios autores de La Secesión, Richard Lee Byers nos presenta a Anton Marivaldi, un reconocido saqueador con una necesidad insaciable de recompensas y una brújula moral que siemrpe le conduce hacia el mal que él nunca ha intentado.

El Libro IV de La Secesión: El Saqueador se publica el 4 de Febrero (en inglés, aunque este mes, Timun Más si ha publicado en castellano el Libro I de la Secesión: Los Compañeros), hasta entonces, Wizards of the Coast se complace en ofrece el siguietne capítulo de muestra.

La lluvia fría caia a plomo como una cascada.  Combinada con las nubes grises que recubrían el cielo de horizonte a horizonte, era cegadora. Al mirar al otro lado de la esquina de la casa de un campesino a más chozas, cobertizos y pocilgas que conformaban el pueblo de chabolas, Anton Marivaldi se consolaba con el pensamiento de que enemigo tampoco podría verle a él y a su tripulación.
Entonces aparecieron dardos de luz escarlata que surgieron de la penumbra y se dirigieron hacia Atala. 


Como su capitán, la pirata con las coletas doradas como el trigo había estado intentando avistar al enemigo, y ahora buscaba agacharse bajo el carromato que había estado utilizando como coberturar. Aunque fue demasiado lenta, y una pareja de los proyectiles arcanos atravesaron su cara. No dejaron agujeros o cualquier herida visible, pero Atala cayó sobre el barro, temblo un instante, y luego permaneció tendida.
 

"Estaba equivocada", murmuró Anton. "Alguien pueve ver". Quizás el mago habia realizado magia para mejorar su visión. 

Descargalo (450 Kbs, PDF, inglés)

Anton Marivaldi creció en la ciudad portuaria de Sapra en la república mercantil de Turmish. Su rica y muy respetada familia siempre había dedicado su vida al comercio  y a la defensa de su patria natal en igual medida, y ambas tradiciones estaban ligadas al mar. Algunos Marivaldi dirigieron barcos mercantes mientras que otros servieron en la flota de su pais. 
 

Fue esta última profesión la que atrajó a Anton, y estuvo más ansioso por enrolarse cuando Turmish entró en guerra con su vecino Ankanûl. Desafortunadamente, aún era demasiado joven. Envidió a su hermano mayor Rimardo, quien ya serví a borde de un buque de guerra.
 

Finalmente Anton alcanzó la mayoría de edad justo cuando su país y Akanûl alcanzaron la paz, después de lo cual Turmish situo a buena parte de su flota de guerra en dique seco. Ninguno de los barcos que quedaban a flote tenían una litera para un recién nombrado joven oficial, y así la armada le envió a a trabajar como oficial de aduanas en los muelles de Sapra, un trabajo aburrido e inútil.
 

Decepcionado, Anton se convirtió en un derrochador. Esto preocupó a su padre, quien pronto rechazar pagar el estilo de vida estravagante y derrochador de su hijo. 
 

Entonces fue cuando los contrabandistas ofrecieron a Anton sobornos para que mirase a otro lado cuando trasladaban contrabando a la orilla y aceptó. Se dio cuenta que, tecnicamene, estaba traicionando a sus responsabildiades, pero las obligaciones tediosas de un oficial de aduanas estaban tan lejos de la emocionante vida en el mar que había anhelado que hizo que el delicto fuese algo trivial. Y una vez que no mirar se volvió una costumbre, ya no se sentía motivado a entremoterse incluso cuando los artículos de contrabando eran utensilios de magia oscura.
 

Luego un horda de demonios apareció en el corazón de Sapra y masacró a decenas de personas, Rimardo incluido, antes de que los defensores de la ciudad consiguieran destruirla. Luego, se descubrió que un noble ambicioso había convocado a los diablos como movimiento inicial para intentar un golpe de estado y había utilizado los objetos que Anton había permitido llegar a tierra para ese propósito.
Anton se dio cuenta también de que su responsabilidad en todas las muertes y  la destrucción pronto saldría a la luz, y que una vez lo hiciese, la autoridades le arrestarían, juzgarían y ejecutarían. En consecuencia, huyó. 


Posteriormente, creyendo absurdo aferrarse a nociones de honor y decencia cuando todo el mundo le concía por lo malvado que había sido, busco sitio a bordo de un barco pirata. Con el tiempo, su destreza con la espada, su conocimiento del mar y su valor le convirtieron en uno de los capitantes saqueadores más temidos del Mar de las Estrellas Caídas, un depredador implacable odiado en cada puerto civilizado y no mucho más querido incluso por los de su calaña en la Isla Pirata.
 

Resumiendo, el oficial naval heroico que una vez aspiró a convertirse esta tan muerto como cualquier sueño puede estar. No sigue a ninguna bandera y no sirve a ninguna causa excepto la suya. Sin embargo, cuando la tormenta que es La Secesión caiga sobre él, descubrirá que su furia puede hacer un campeón incluso al más improbable de los hombres.